miércoles, 7 de agosto de 2013

pa' lante!!!


Una persona valiente sabe que la vida es demasiado corta para vivir siempre dudando.
Una persona valiente cuida su sueño como a una flor que enflorece solo una vez en la vida.
Una persona valiente no permite a otras sin valentía que denigren sus sueños.
Una persona valiente conoce el miedo pero ha ido descubriendo que el miedo jamás le ha traído las satisfacciones y los aprendizajes que la valentía le da. 

Una persona valiente reconoce que tiene miedo pero va conociendo lo que es la confianza, se anima y se lanza a dar pasos o un buen salto... lo que haga falta.
Una persona valiente sabe que el éxito no representa lo que puedas hacer sino la actitud con la que haces las cosas, así que se arriesga y hace las cosas. 

Una persona valiente va descubriendo que poco importan los fracasos lo que le preocupa es no haberlo intentado.
Una persona valiente confía en la intuición y escucha a su corazón para que le guíe.
Una persona valiente mira el mundo con el corazón no solo con la mente y se abre a un abanico de aprendizajes.

Con una persona valiente, cualquiera se siente acompañado y disfruta de su compañía.
Una persona valiente encuentra en la fe apoyo, la práctica le aporta la fuerza, el amor le da alas y la esperanza la construye todos los días porque es la base de su felicidad.

Elige la valentía… Nadie ha levantado jamás una estatua al miedo. Este mundo necesita gente valiente, que esté, que se anime, que dé pasos y se comprometa. Y si no consideras tener todavía la fuerza suficiente, no dejes que el miedo decida por ti sino que sea la fuerza que llevas dentro y estás aún por conocer y descubrir la que te ayude a dar los pasos de crecimiento y madurez que tu vida necesita.
Una persona valiente no busca la comodidad ni se recrea en la queja, intenta aprender de cada experiencia que vive para poder evolucionar. Se siente en construcción y camina en diálogo con la vida. Cada día.