viernes, 6 de septiembre de 2013

con la creatividad del amor

Somos tan distintos como nuestras formas de comunicarnos y nuestra libertad para expresarnos. Hay personas con las que nos sentimos hermanadas, muy cerca, con quienes es un placer estar juntos, con quienes la vida nos va enseñando cómo vivir una relación recíproca y donde es posible el milagro de seguir descubriéndonos, conociéndonos, donde se da un encuentro auténtico. Hay personas a las que nos vinculan lugares, etapas y situaciones vitales, así como otras personas que hacen de puente o de red. Cada relación tiene una evolución distinta. Existe una proximidad que se va tejiendo, con momentos y experiencias comunes, en un abanico de realidad,  en un compartir con una empatía o con cierta simpatía. También con las sombras de nuestro mundo relacional, más o menos conscientes.

"Pocas cosas más claras me ha ofrecido la vida 
que esta maravillosa libertad de quererte.
Ser libre en este amor más allá de la herida 
que la aurora me abrió y que no cierra la muerte".
Antonio Carvajal

A todos, la comunicación verdadera nos hace bien, todos tenemos nuestras dificultades para comunicarnos, sin embargo, también nos distingue unos de otros, nuestra propia manera de decirnos, de mostrar, de pensar, de sentir, de actuar... Esa manera propia, única e irrepetible, independientemente de la relación que tengamos unos con otros, es la que nos diferencia y hace únicos. Somos seres relaciones y la vida que llevamos dentro nos mueve hacia la comunicación.

"El amor nos anima a acercarnos a los demás"
Papa Francisco

En una relación diríamos normal, deseada, querida, sana, el amor es lo que mueve. La creatividad que sale del corazón ayuda. Cada vez estoy más convencida que quien puede hoy comunicarse es quien descubre que tiene la capacidad de hacerlo, quien cree que puede, quien quiere comunicarse. Quien va perdiendo el miedo a acercarse y a dejarse encontrar, quien se atreve a mostrar quién es. Quien quiere vivir la vida con otros. Quien no se considera autosuficiente y sale de la cárcel de sí mismo, de esas calculadas distancias de protección tan nuestras que se nos pegan como chicle en el zapato. Tenemos esa capacidad. De dar pasos humanizantes a veces con timidez, a veces soltando en confianza, otras sin saber muy bien cómo, entrando en esa dinámica de darnos sin tantos cálculos y medidas, siendo cada vez más conscientes de que como personas seguimos aprendiendo, desaprendiendo, estamos en permanente construcción. Con cada relación se enriquece mi vida, y desde luego, también mi fe. 
Somos humanos y eso no va cambiar ¡afortunadamente! Muchos diálogos empiezan flojo y bajito, de a poquitos y se acrecientan cuando nos damos la oportunidad de vivir lo que el corazón nos sugiere, cuando nos sentimos abiertos a la vida y a las personas que elegimos y a aquellas con las que la vida nos va sorprendiendo. Muchos diálogos empiezan desde un silencio, con una mirada, una escucha, una coincidencia, un abrazo y mucho cariño descubierto o expresado de mil formas.

"Muchas veces permanecemos en silencio cuando es necesario que hablemos. 
Sin palabras es muy difícil amar bien. 
Elegimos dar vida cuando decimos 
a nuestros padres, hijos o hijas, amantes o amigos:  
te quiero mucho o tú me importas o pienso en ti ...
No siempre es fácil expresar nuestro amor directamente y en palabras. 
Pero cuando lo hacemos, descubrimos que hemos ofrecido una bendición 
que será recordada durante mucho tiempo...
Las palabras tienen el poder de crear vida".
Henri Nouwen

Hoy me sale del corazón una acción de gracias y una petición. Quiero dar gracias por las personas que son parte de mi vida y que me hacen mejor persona de maneras muy distintas. Por todas y cada una de ellas. Quiero seguir abonando la tierra de mis relaciones desde mi manera propia de ser, de estar, desde mi lugar en el mundo. Quiero seguir poniendo esos cimientos necesarios que deseo lleguen a ser fuertes y profundos. Quiero compartir la alegría de saberme en camino, de sentirme acompañada, de poder acompañar, de notar ese alegrón del corazón cuando nos volvemos a ver, cuando hacemos cosas juntos, cuando nos reímos, cuando lloramos, cuando somos capaces de tantas cosas que el corazón nos sugiere crear, amar, servir, cuando vamos más allá de nosotros. Quiero que me siga maravillando la belleza de cada persona que se cruza en mi camino. Quiero valorar los detalles y seguir percibiendo lo que comunica quién los realiza. Desde esas respuestas que presencialmente damos y recibimos, las que virtualmente nos acercan y relacionan a golpe de tuits, los detalles generosos que hacen más hermoso cada día, los mensajes que las calles o cada rincón de la vida me hacen descubrir... ¡Tantas cosas! Quiero seguir con los bolsillos llenos de sonrisas para que no falten como el buen humor necesario para vivir con más oxígeno. Que las risas sigan sacando nuestro lado niño, festivo y juguetón y nos tiñan de alegría y color. Y será como quien con galletas hoy me endulza el día con la creatividad propia del amor que surge de su corazón.