lunes, 14 de octubre de 2013

la caja de galletas

Una chica estaba esperando su vuelo en la sala de espera de un gran aeropuerto. Como aún faltaba mucho para embarcar, decidió comprar un libro y un paquete de galletas.

Se sentó en una sala del aeropuerto para descansar y leer en paz. Un par de asientos más allá, se sentó un hombre que abrió una revista y empezó a leer. Entre ellos, quedó el paquete de galletas.

Cuando ella tomó la primera, el hombre también tomó una galleta. Ella se sintió indignada, pero no dijo nada. Pensó: "¡qué descarado! Si yo fuera más lanzada le daría un manotazo para que no olvidara la grosería"

Cada vez que ella comía una galleta, el hombre también comía una. Aquello la indignaba tanto que no conseguía concentrarse en la lectura ni reaccionar.

Cuando quedaba apenas una galleta pensó: "¿Qué hará ahora éste jeta?" Entonces el hombre tomó la última galleta, la partió por la mitad y la repartió.

"¡Ah no! ¡Esto ya es demasiado!" Roja de la rabia cerró su libro de golpe, agarró sus cosas con furia y se marchó de mala gana hacia la puerta de embarque.

Cuando se sentó en su asiento del avión miró dentro del bolso y vio para su sorpresa que allí estaba su paquete de galletas, intacto, cerrado... ¡sintió tanta vergüenza!!!!!

Sólo entonces se dio cuenta de lo equivocada que estaba. ¡Había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro del bolso! El hombre había compartido las suyas sin sentirse indignado, nervioso o rabioso, y ya no había posibilidad de explicar o pedir disculpas.

¿Cuántas veces sacamos conclusiones antes de observar mejor? ¿Cuántas veces juzgamos sin tener suficiente información? ¿Cuántas veces no vemos más allá de lo nuestro? Abramos los ojos, miremos la realidad de manera más amplia. Y que humor y amor no nos falte ni con nosotros mismos ni con nuestros ritmos ni nuestros errores!!