miércoles, 30 de octubre de 2013

tiempo de transformación y belleza

Cada estación tiene su encanto. ¿Nos dejaremos sorprender por la que estamos viviendo? En este lugar del mundo es otoño. Verdes, ocres, dorados y rojizos inundan el paisaje. La ciudad brilla con otros colores, resplandece en la luz cálida y gana en intensidad los días grises. El sol de otoño tiene menos fuerza pero tiñe de amarillo los peldaños y enfoca cada detalle de aquello que se mira. Sin duda es una de las épocas del año más fotogénicas.

Paisajes naturales se convierten en verdaderas obras de arte. Una buen plan es recorrer las áreas naturales, los parques nacionales, los caminos pequeños que conectan pueblos y comarcas. Es un placer salir a descubrirlos. Caminar y disfrutar la belleza del paisaje en permanente transformación. Fijarse en los cambios que se van sucediendo, apreciar los detalles, en la caída de la hoja, en los colores, en el viento, y por qué no, recolectar las apreciadas setas y los hongos y degustarlas con un rico vino. 

El color de la uva tiñe los campos, llega la vendimia. Los frutos de la época: granadas, membrillos, mandarinas, boniatos, higos, dan una fiesta de sabores y colores que al pasar por los mercados nos sigue sorprendiendo. Las familias que tienen costumbre embotan tomate, asan pimientos, preparan mermeladas y dulces, elaboran pacharán, licor típico navarro que acompaña las sobremesas. Es la época de la cosecha, en los puestos hay castañas y la calle se llena de castañeros augurando días fríos para poder venderlas a los paseantes; asoman las calabazas amarillas y de color naranja de todas las formas y tamaños; de los techos cuelgan pimientos o chiles de color rojo encendido. El ritmo de la ciudad a plena hora punta y a golpe de reloj es bullicioso, como lo son las calles más transitadas y los lugares muy habitados. Sin embargo, también es posible pasear en silencio y contemplar con calma a ritmo más lento ejerciendo presencia ciudadana. El otoño es también cultural y la oferta de cursos, espectáculos y actividades para todos los gustos se despliega en posibilidades. Un nuevo comienzo para todo lo que en nuestras agendas y compromisos tiene la temporalidad cíclica de curso escolar. Una nueva oportunidad de seguir llevando adelante compromisos, retos y opciones tomadas.

El paragüas y la ropa de abrigo vuelven a estar más a mano. La estación de tránsito entre verano e invierno obliga a nuestro armario a cambiar y a nuestro organismo a una serie de adaptaciones a las nuevas condiciones. Se escuchan más estornudos y toses y pica la garganta. Vuelven los platos de cuchara, la miel, los alimentos que nos aportan energía, vitaminas y minerales para combatir frío, catarros, gripes y virus del tiempo. Es un gusto llegar a casa y seguir descubriendo esos albergues que nos dan calor, abrigan y descansan: la música que tanto nos gusta escuchar, esa película que disfrutamos, esa siesta tapados con la manta en el sofá, una charla en familia, un café o té o chocolate caliente, el chat familiar que une mundos distantes, libro que no podemos dejar de leer porque nos tiene enganchados, la partida de cartas, la guitarreada, las risas con los juegos de mesa o el karaoke...

Los días más cortos, el cambio de hora, el aire que irá siendo más gélido anuncia que llega el invierno. Mientras tanto nos vamos acompasando con las bajas temperaturas sin perder calidez. Las reuniones con amigos encuentran hueco y cualquier motivo es bueno para volver a encontrarnos. Con la ilusión de caminar hoy nuevo ciclo, estrenamos tiempo nuevo, tiempo de cambios, transformación y belleza que ir descubriendo en la naturaleza y también nuestra propia vida. ¿Querremos verla?