lunes, 18 de noviembre de 2013

enredando complicidades

Comentábamos en un grupo las posibilidades que nos da la tecnología para conectar con lo que está sucediendo estemos en el punto del mapa que estemos. Esta vez decidimos trabajar nuestra comunicación preguntándonos por el uso que damos al WhatsApp y el tipo de comunicación que generamos -no con afán de moralizar sino de saber cómo nos movemos- para descubrir en qué aspectos de comunicación/relación podemos crecer. 

Constatar la superficialidad de muchos de estos encuentros, la cantidad de tonterías y simplezas, la información que no va más allá del momento en que se expresa, la dificultad de mantener o continuar una conversación o sostener el interés por una causa pasado un tiempo. Experiencias diversas personales sobre este canal de comunicación inmediata que lleva a tocar el cielo o sabe a poco cuando trunca expectativas o falta más información y matices para que lleguemos a hacernos entender realmente o a comprender lo que se pretende transmitir.

Dialogamos sobre estar conectados pero no conectar, el lenguaje, el usar un espacio que puede no ser adecuado según para qué, los sentimientos que de disfrazan virtualmente, las necesidades personales no satisfechas... Poníamos el acento en lo que nos acerca y facilita porque vale la pena, y tambaleábamos la comodidad que nos vincula aparentemente pero en ocasiones nos aísla más que generar proximidad.

Comentamos impresiones y concretamos crecimiento. Cada uno descubrió en qué punto está y por dónde puede crecer. Qué bien darnos cuenta de lo que está a nuestro alcance y buscar cómo avanzar. Que lo que nos sirve para la vida nos ayude en las redes, que no falten ocasiones de encuentro. Que nos enseñen a comunicarnos los que cuando enredan con cariño y complicidad saben transmitir lo que es bueno.