miércoles, 6 de noviembre de 2013

quien quiere hacer algo encuentra un camino...

Hay un dicho popular que dice que "quien quiere hacer algo encuentra un camino y en cambio quien no quiere, pone excusas". Y es verdad, la experiencia lo demuestra, todo se confabula para ayudarnos a conseguir lo que realmente creemos posible cuando nos ponemos de lleno y nos dejamos de excusar. A veces los caminos se abren de las maneras más insospechadas y sólo quien está atento y se entrega a fondo, los percibe. 

Es el caso de Goga Dodero, argentina, diseñadora  de indumentaria, trabaja de vestuarista y madre de dos hijos. Un día tuvo la genial idea de empezar a hacer bolsas (sacos) de dormir para gente de la calle con los desechos de envases de leche. Descubrió que se podrían usar los sachets (como se conoce en Argentina a la bolsa de plástico en la que vienen los productos lácteos más económicos) inspirada por un bolso hecho con este material que a ella le habían regalado. Al principio lo miró con desconfianza porque le pareció poco resistente pero al darle uso diario, cargarlo con peso, se dio cuenta que éste material tenía posibilidades, por lo que empezó a reflexionar sobre su reutilización. Una familia promedio consume de 7 a 10 sachets por semana. Los mismos 7 o 10 sachets que van a la basura. Pero,¿existe otra opción? ¿hay algo que se pueda hacer con ellos?

Sumado a eso, cuenta que se fue de campamento con su familia y hacía mucho frío y en esa situación se empezó a preguntar cómo hacía la gente de la calle para sobrevivir en la calle sin el abrigo necesario. Y ahí fue cuando se le ocurrió que podía usar los sachets para hacer bolsas de dormir para la gente de la calle que fueran aislantes del frío. Iniciativa que contó después a un grupo de amigas y poco después puso en marcha a través de un colegio que se encargó de juntar los envases. 76 sachets = 1 bolsa de dormir. Goga y su hija fueron las encargadas de coserla y llevarla a "Un sol de Noche" una ONG que reparte comida y abrigo para gente de la calle a quien donaron su primer bolsa de dormir sachetera. Cuenta que un señor la probó y les sugirió que le sacasen los abrojos y que le hicieran una abertura más grande. Tiene capucha, es un producto ligero y se seca rápidamente. 

Empezó a difundir el proyecto en las redes sociales a través de Facebook y a contagiar gente que se uniera a apoyarla en esta tarea, incluso escribió un manual para que cualquier persona que quiera pueda aprender cómo se cosen y sellan las bolsas de dormir. Son casi todas mujeres que suman voluntades y gratuitamente van dando vida a este proyecto sostenible. La Sachetera, como se conoce a este emprendimiento solidario, empezó a través de las escuelas de los hijos de las fundadoras y voluntarias que fueron las primeras que empezaron a juntar sachets y después muchas otras públicas, privadas y parroquiales se fueron sumando en distintas ciudades de Argentina. Recibieron la donación de seis máquinas selladoras con las que agilizaron mucho el trabajo pero necesitarían otras 20 más para repartirlas entre el resto de las iniciativas del interior del país. A su vez están buscando el apoyo de empresas, ONG y particulares que quieran sumarse al proyecto.

La Sachetera junta sachets de leche y yogurt limpios en colegios y casas, alentando a  reciclar para un fin solidario. Una vez al mes organizan “días sacheteros”, que son encuentros organizados para compartir  con grupos solidarios y amigos que deseen ayudar y aprender. Los voluntarios participan de la limpieza, selección, armado con costura y sellado. Por ejemplo, una bolsa de dormir sachetera se confecciona con 76 sachets, los voluntarios se dividen en grupos de trabajos para poder colaborar. Si alguien va para aprender y después desea copiar el proyecto en su zona, se puede llevar una muestra de todos los pasos para poder enseñar en el nuevo grupo. Se trata que en el mismo día se entreguen  los trabajos realizados a quienes lo necesiten con mayor urgencia. Actualmente están haciendo bolsas de dormir para gente en situación de calle, aislantes de techos para casas precarias, capas de lluvias, cambiadores de bebé.

A un año de su creación, La Sachetera ya ha ayudado a cerca de 200 personas en situación de calle que ahora duermen más protegidas del frío y la humedad gracias a esta iniciativa. Lo más notable de este proyecto es que Goga esta invitando a todo el mundo a que copie su idea, ha presentado un video en Youtube en el cual se muestra la manera de hacer una de estas bolsas. 
 
Como ella misma dice: "la cosa empezó con una idea suelta de esas que a veces tenemos todos. Lo más maravilloso de este proyecto fue que fue abriendo camino y posibilidades, abrí mi casa a personas que no conocía y que contactaron conmigo porque querían ayudar y entre todos vamos haciendo realidad este emprendimiento solidario. Si queremos, si nos apoyamos unos a otros, es posible hacer algo".