viernes, 8 de noviembre de 2013

una resistencia capaz

Entre la desobediencia y la resistencia, recomiendo la resistencia; pero no cualquier tipo de resistencia, recomiendo una resistencia activa, lúcida y sostenida a lo largo del tiempo. Una resistencia espiritual.

Una resistencia capaz de reducir la velocidad, desconectar de la tecnología y reservar tiempo de calidad para el silencio.

Una resistencia que invita a parar, a escuchar las voces interiores y a distinguir las propias de las ajenas.

Una resistencia capaz de pensar bien y hablar bien de la realidad y de las personas; un pensar y un hablar que destierra prejuicios infundados y habladurías huecas.

Una resistencia capaz de evitar que la sospecha y el catastrofismo se nos cuelen y se instalen en nuestras conversaciones y pensamientos.

Una resistencia capaz de distinguir valor y precio, capaz de enseñarnos -día a día- cómo no ser necios.

El reto no es la desobediencia, ni la indiferencia, es la resistencia: activa, lúcida, sostenida a lo largo del tiempo.

Jaime Tatay sj