domingo, 28 de diciembre de 2014

todo pudiera ser que empieza


En eso manda el corazón. Todavía recuerdo esa sensación de vértigo que se me quedó cuando Emma, respondiendo a mi pregunta aquella mañana, me dijo que lo que yo le preguntaba se podía hacer cambiando de paradigma. ¡Casi nada! -pensé- y sin entender muy bien qué era, cómo se hacía, lo cierto es que mi corazón se quedó con la copla porque ya estaba inquieto y en búsqueda. Y aquella mañana me encontré casi sin saber y muy a tientas, más cerca, en nueva dirección.  
 
Es la fe del comienzo la que me hizo arrancar y la confianza sostenida que desarrolló más capacidades, junto a quienes me impulsan y apoyan para que pueda hoy contemplar otro paisaje desde una mirada distinta desde la que me reconozco y comprendo mejor, desde donde es posible valorar recorrido que me trajo hasta aquí y compartirlo en los espacios donde es posible.

No te calles, no te quedes sin decir...

Allí, en medio de la vida, caminando con pausas y sin prisas, encrucijadas, laberintos, encuentros, muchos matices y movimientos hasta en las elecciones más sencillas, cuya comprensión sigo aprendiendo y descubriendo por dentro, y no de una vez para siempre. El valor de escuchar nuestro corazón y responder desde lo que escuchamos, darle la oportunidad de crecer a lo que se te muestra como verdad de semilla.

Arriesgarnos sin agazaparnos en la desconfianza, permaneciendo en lo que descubres te va liberando y haciendo más libre que cuando estabas envuelta en otros ropajes y miedos. No lo dudo, para ser fieles a la vida es necesario saber cambiar, soltar y abrirnos a lo nuevo que acontece.  
Hay ventanas en la mitad de mi ciudad
hay palabras en el aire que nos hacen confiar 

Todos los lugares donde aprendemos son a la intemperie. Todos esos lugares dan comienzo a nuevas historias. El vértigo no perdona. La invitación para continuar está. La alegría y la esperanza de una vida más plena se sienten. Y ahí estoy, dispuesta a que la vida una vez más me sorprenda desde nuevos paradigmas por los que voy subiendo peldaños.


Todo pudiera ser que empieza.
  
Gracias a Luis Guitarra por un trabajo musical como A la intemperie, que une 
tantas búsquedas y caminos que valen la pena ser cantados. 

martes, 23 de diciembre de 2014

¡Feliz y esperanzada Navidad!

Hace tiempo que vengo rumiando este escrito y hoy le ha llegado el momento de subir a la red. Es lo que nos pasa con todo lo que llevamos dentro, un buen día le llega el momento, decidimos sacarlo fuera y nos permitirnos compartirlo con quienes queremos.

Se vienen fechas que movilizan recuerdos, emociones y vivencias. Cada uno las vivirá en función de sus decisiones y creencias. Para algunos son días tremendamente significativos, ilusionantes; para otros son días pesados y no sólo por su contenido calórico. Días de más trabajo u oportunidad de descanso. En algunos lugares del mundo días fríos que dan la bienvenida al invierno y en otros lugares es el verano el que va llegando con su calor, y con cada estación, planes de encuentro, relación y vacaciones.

En muchas familias hay una silla vacía. Se despiertan añoranzas y nostalgias por quienes este año no se sentarán con ellos y ellas a la mesa. Familiares o amigos fallecidos o personas que por distintos motivos no estarán en estas fechas. Hay gente que estos días siente más esa ausencia, mezcla de emociones, nostalgia y tristeza que contrasta con el clima festivo social que reina en la ciudad.

En muchos lugares del mundo la mesa se hace más grande para que tengan cabida en ella los que están solos, en la calle, los que no tienen con quién pasar las fiestas o quieren soñar junto a otros un día especial. Gracias a familias, parroquias, asociaciones y comunidades religiosas que hacen lugar en el corazón posibilitando ilusión e iniciativas solidarias, también en Navidad.

Pienso en personas muy queridas que este año no estarán y no volverán a estar en nuestra vida. Pienso en aquellas personas que formaron parte de etapas que cerramos. Mi brindis por ellas y ellos. Por quienes son parte del libro de la vida donde ningún nombre se borra y toda persona tiene su lugar.

En recuerdo de quienes nos quisieron. Dando lugar a quienes fueron y hoy no son parte de nuestra vida. En recuerdo a quienes nos han hecho aprender aunque el precio del aprendizaje fue doloroso. Dando un lugar a quienes quisimos y querremos. En agradecimiento a quienes conocimos. A quienes nos quieren, nos cuidan y son parte de nuestra historia. A quienes hacen especial nuestra vida. A quienes saben recorrer distancias con creatividad y aún estando lejos no están distantes. Gracias a quienes están, se hacen presentes, a quienes dan magia a nuestra vida y están en nuestro corazón, aunque no viva en el primer piso.

«Al final del camino me dirán: -¿Has vivido? ¿Has amado?
Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres» 
Pedro Casaldáliga

¡Feliz y esperanzada Navidad! Para todas las mujeres y para todos los hombres que se atreven a amar cada día porque descubren en sus vidas todo lo bueno que nos hace sentirnos afortunados. Ahí, en medio de todo lo nuestro, en nuestra realidad, nace Jesús, el Dios con nosotros que vino al mundo para ser compañero de nuestra vida, para que aprendamos a ser felices y a hacer felices a quienes la vida nos confía para seguir creando Otrolugarenelmundo

martes, 28 de octubre de 2014

por todo y por siempre, gracias a ti


Es en el silencio donde resuenan porque allí brotan y encuentran voz estas palabras. Es en esos momentos que permitimos que el corazón se diga y exprese con todo su color y amor capaz. Esta imagen que compartió mi amiga Maite entra a formar parte de este lugar en el mundo porque también es mi experiencia: me siento profundamente bendecida y agradecida de poder vivirlo así cada día. 

"Toda amistad íntima es en sus comienzos arriesgada. Pero a la larga produce unos frutos psicológicos excelentes. Hay cercanía, conversación, intercambio de pareceres, desahogo en los momentos difíciles, búsqueda de consejo. En una palabra: trato. Tratarse es buscarse, llamarse, quedar, preocuparse por sus cosas. En la amistad íntima se produce la comunicación de dos vidas y dos realidades". Enrique Rojas

El tiempo de vivir es hoy. Gracias a mi gente, gracias al Dios de la Vida... ¡Por tanto!

lunes, 22 de septiembre de 2014

donde nosotros estamos y nos movemos

"La salud se crea y se vive en el marco de la vida cotidiana, 
en todos los espacios donde estamos, donde nos movemos. 
La salud es el resultado 
de los cuidados que uno se dispensa a sí mismo y a los demás" 

La actitud con la que vivimos, las decisiones que tomamos y ponemos en marcha para querernos mejor son las que marcan la diferencia entre una vida más completa y una vida descuidada, más o menos respetuosa, tanto hacia adentro como hacia afuera. Solemos argumentar la vorágine en la que vivimos o el poco tiempo que disponemos como excusa para hacer cualquier cosa distinta a la que hacemos o estamos acostumbrados. Perdemos muchas energías valorando con poca perspectiva, tomando decisiones equivocadas y descartando el enorme potencial personal que tenemos para generar vida de buenas maneras. Hay personas, y muchas veces somos nosotros, que hablan/hablamos de salud como ausencia de enfermedad sin creer que realmente somos capaces de crear y crecer en salud en todos los aspectos de manera más consciente y lúcida. 

Si sonara el despertador ¿qué dimensiones de mi persona hoy están hoy dormidas o más remolonas? ¿Cuáles llevan tiempo despiertas y están en desarrollo llevando su propio ritmo? ¿Cuáles necesitan movimiento? Hay momentos concretos de la vida que nos necesitan despiertos, que nos piden despertar. Una buena salud nos necesita despiertos y muchas veces suenan alarmas que nos piden madurez o cambios ¿las escuchamos? o ¿las apagamos y damos media vuelta y seguimos dormidos? 

Muchas veces no nos creemos capaces de generar dinámicas que promuevan cambios duraderos y nos desesperamos con lo que tenemos. Gozar de buena salud implica querer conocernos y descubrir qué es lo que realmente necesitamos, qué habilidades nos ayudan a hacernos cargo de nuestra vida de manera sincronizada y fluída. Podemos pegarnos la vida en lucha o escapando en lugar de llegar a un silencio que permita escucha y diálogo. Podemos empezar la casa por el tejado atendiendo necesidades que nos parecen importantes pero no urgentes, parchear realidades que necesitan mejoras sabiendo que un buen día se nos van a derrumbar porque lo que están pidiendo es un nuevo comienzo, una vuelta a la construcción. Podemos quedarnos en la superficie sin escucharnos o ir a la trastienda, yendo poco a poco a lo más vital que nos hace ser y sentir, mirarnos con más amor y descubrir realmente quiénes somos y hacia dónde estamos yendo, porque de rumbo ¿quién te dijo que no es posible cambiar?

Nos queda mucha evolución pero al fin y al cabo tenemos la esperanza de encontrarnos y sorprendernos. En lo concreto de nosotros, con los demás y con el mundo podemos crecer y evolucionar. Desde lo pequeño a lo mayor. Desde lo que parecía insignificante y va adquiriendo valor. Desde lo que no se ve hasta lo más visible. Desde lo más básico hasta los espacios nutritivos fortalecedores. Está en nuestras manos mejorar la vida día a día, desde nuestro lugar en el mundo, donde nosotros estamos para hacer posible y potenciar la vida puede recibir su porción de amor, bondad y cercanía de nosotros y de parte de Dios.

¡Que no se nos escapen ocasiones! Y si no existen, crearlas. Todos los espacios donde estamos y donde nos movemos son el mejor escenario de buenas prácticas con uno mismo y con el entorno. Ocasión de aprendizajes constantes para "mejorar, mejorarse, eso es salud, constituirse como un ser más libre y a la par comprometido, más gozoso, más ubicado y receptivo, más dispuesto a convivir con sus sombras, miedos, fantasmas e interrogantes, limitaciones y afanes, con su humanidad"

Esta reflexión que comparto surge unida a estas palabras en azul entre comillas de Javier Urra en su libro Psicohigiene: el cuidado de uno mismo y de los demás. ¡Recomendable!

jueves, 14 de agosto de 2014

el lenguaje del corazón

Es ese que unos dicen tener y otros estar en vías de desarrollar, ese que no se puede dar por supuesto porque o se ha conocido o no. Tiene que ver con comunicar sentimientos de muchísimas maneras a nuestro alcance. Ese que se puede aprender y vivir...Todos los días.

Ese que salió a relucir en una reunión de padres y madres en un colegio. La directora resaltaba el apoyo que los padres deben dar a los hijos y les pedía se hicieran presentes el máximo tiempo posible. Entendía que, aunque la mayoría de los padres trabajan, tienen que encontrar un poco de tiempo para dedicar y para estar con los niños. Esa vez ella fue la sorprendida cuando uno de los padres se levantó y explicó, de forma humilde, que él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana porque era el único que tenía trabajo y no estaba en casa en todo el día. Cuando se iba a trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo y cuando regresaba era muy tarde y el niño ya no estaba despierto. Ese perderse el día a día, el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba e intentaba no dejar de ir a besarlo todas las noches cuando llegaba a su casa. Para que su hijo supiera que su papá había estado, él hacía un nudo en la punta de la sábana. Cuando el hijo despertaba y veía el nudo, sabía, a través de él, que su papá había estado allí y lo había besado. Este ritual se repetía todos los días. El nudo era el medio de comunicación entre ellos.

Esta historia habla de las muchas formas en que las personas podemos hacernos presentes y comunicarnos con otros si queremos. Algunas veces nos preocupamos tanto en la forma de decir las cosas que olvidamos que lo más importante es que ellas lo sepan, que puedan sentirlo. Y ese cómo que lo sugiera el corazón con las maneras que nosotros somos capaces de expresar el amor, el cariño, el cuidado, la preocupación, la compasión y la ternura. Detalles como un beso, una visita, un paseo, una nota en la cocina, una llamada, un nudo en la sábana, dicen más que montón de deseos bienintencionados que se quedan por el camino. Hay personas que no entienden el significado de muchas palabras y, sin embargo, les alcanzan los gestos que les dicen mucho más. 

Para que exista esta comunicación, es necesario que las personas escuchen el lenguaje del corazón y se animen a hablarlo aunque sea con balbuceos. Porque a hablar de corazón también se aprende. Como ese abrazo curativo para el raspón en la rodilla y la caída de la bicicleta, como esa sonrisa después del malentendido de hace un rato o ante las preocupaciones del trabajo o ante la tristeza por ese familiar que ya no está y se extraña. Un gesto de amor. Nada más y nada menos. Aún y cuando el gesto sea solamente un nudo. Un nudo lleno de afecto y cariño.

miércoles, 30 de julio de 2014

¿una oportunidad lúcida o un drama bloqueante?

Pintar una piedra de río puede ser una forma divertida de entretenimiento. No hace falta ir a clases, es gratis y no ser un artista no es excusa para no disfrutar pintando piedras, lo único necesario será encontrarlas (a ser posible juntar sólo aquellas que te digan algo, dice una amiga) y una vez las tengas en tus manos, ¡manos a la obra!

Los que estudian e investigan nuestros comportamientos, conductas, bienestar y cómo funciona nuestro mundo cognitivo, dicen que necesitamos entrenarnos en disfrutar las cosas sencillas, conectar con lo que nos hace bien, fomentar momentos lúdicos, siendo conscientes de esos momentos cotidianos que tenemos. Parece que depende de nuestra capacidad para reinventar la vida. Tanto en los momentos para los que sacamos tiempo en vacaciones, cuando descansamos de trabajo y quehaceres o a los que damos un espacio cuando descubrimos que son  importantes. 

Los que nos vuelven contemplativos extasiados con un paisaje hermoso, nos transmiten paz, los que despiertan nuestra capacidad de admiración ante la belleza que cada estación nos regala. Los que nos sorprenden con un descubrimiento o un reto. Los que convocan a planes, proyectos, encuentros con gente. Los que desperezan nuestras capacidades dormidas. Los que nos conectan con eso de cada uno que llamamos lo mejor de nosotros mismos. Los que despiertan ilusión, alegría, diversión, amor, los que alimentan nuestra imaginación, sacan a flote nuestra ternura, simpatía, confianza y nos llevan a expresar nuestra fe y esperanza, nuestro cariño y afecto, nuestro compromiso y huella personal con la creatividad que cada uno es capaz.

Si hacer ejercicio físico cuando uno se siente estresado puede descargar tensiones y levantar temporalmente el estado de ánimo, desafiar racionalmente las percepciones negativamente exageradas es otra manera de no dejarnos dominar por las cosas que nos amargan y levantar nuestro ánimo frenando la generación de basura absurda en la que nos encasillamos. Permitir que las situaciones agradables nos alcancen, nos abracen, nos nutran, como lo hacen las personas queridas, los amigos del alma y los recuerdos gratos que nos fortalecen. Generar estas y otras vivencias que encontrarán lugar en nuestro mundo cotidiano a menudo que lo hagamos posible, como la música de un bandoneón que acaricia el corazón, con esa sensación de calidez y bienestar que acompaña en el tiempo, que convoca a la vida a la que estamos llamados, a la felicidad por la que estamos aquí y que podemos seguir creando para nosotros y para otros.

Es posible influir y cambiar los estados de ánimo negativos por otros más positivos de manera consciente, entrenándonos día a día, escuchando y extrayendo el meollo de la vida de la que hablaban los poetas muertos de la película. Montones de personas de todo tiempo traen este mismo mensaje con sus vidas que convencen más que palabras: un simple gesto es capaz de transformar el mundo, de aumentar nuestros niveles cerebrales, de sacarnos una sonrisa y secar nuestras lágrimas, de cambiar nuestra mirada, de influir en nuestro ánimo, de modificar nuestra actitud, de crear nuevas formas de comportarnos y de estar en el mundo. Creámoslo. Tenemos la capacidad suficiente de ir hacia lo que queremos, de construir una realidad nueva desde las posibilidades y recursos a nuestro alcance, de hacernos con la realidad y fluir con los cambios. Me repito, lo sé, pero insisto porque lo tengo comprobado y porque la vida lo sigue demostrando a través de su evolución: hacer de este momento de la vida, de estos tiempos nuestros, una oportunidad lúcida o un drama bloqueante depende de nosotros, de cómo pensemos, de cómo vivamos, de cómo actuemos, de qué hagamos con el tiempo y las circunstancias que tenemos, en definitiva, de qué decisiones tomemos. 

martes, 1 de julio de 2014

mucha vida

Para quienes conocen el peso y el valor de cada paso
Para quienes descubren oportunidad en cada circunstancia
A quienes aprecian el camino

viernes, 20 de junio de 2014

construyamos espacios de esperanza

 
Con este motivador lema, Cáritas en España celebra el próximo 22 de junio el Día de Caridad, una jornada que, como cada año, la Iglesia convoca en el marco de la festividad del Corpus Christi.

¿Cómo hacer posible hoy esa esperanza?
Las respuestas a esta pregunta pasan por cambiar nuestra mirada de la realidad para buscar y descubrir en nuestros entornos más cercanos las capacidades de las personas que están a nuestro alrededor, los tesoros escondidos en las personas vulnerables, en las que están al margen.

Para ello hace falta poner en marcha nuestras capacidades y actuar. Como señalan los responsables de la campaña de Cáritas,“tú puedes ser motor de oportunidades para ti y para otros, no esperes que otros cambien las reglas de juego y movilízate, despiértate, súmate y participa haciendo tuya la esperanza de quienes anhelan tener un espacio humano y digno en la sociedad”. 

Se trata de “reinventar, recrear, recuperar… de vivir con sencillez y construir junto con otros esperanza, para hacer posible nuevos espacios comunes de vida, de benevolencia, de justicia y de solidaridad”.

¿Cuáles son esas actitudes capaces de crear espacios de esperanza en medio de una sociedad asfixiada por la crisis?
- Cuando respondemos con gestos sencillos y cotidianos de solidaridad ante las necesidades de los hermanos y cambiamos nuestros hábitos alimentarios evitando el desperdicio de alimentos.
- Cuando reconocemos la función social de la propiedad,  el destino universal de los bienes y defendemos los derechos de los más pobres aún a costa de renunciar los más favorecidos a algunos de sus derechos.
- Cuando creamos una nueva mentalidad que nos lleva a pensar en términos de comunidad y a dar prioridad a la vida de todos sobre la apropiación indebida de los bienes por parte de algunos.
- Cuando contribuimos a una economía al servicio del ser humano, no del dinero y el mercado, y rechazamos y denunciamos la economía de la exclusión y del descarte que mata.
- Cuando apostamos por los más débiles, promovemos el desarrollo integral de los pobres y cooperamos para resolver las causas estructurales de la pobreza.

Cáritas genera esperanza haciendo realidad, a través de sus proyectos, auténticas zonas liberadas para recuperar los derechos y la dignidad de las personas, desde lo sencillo y lo cotidiano, desde la fidelidad a un Dios Padre de toda la Creación, que se conmueve con los más débiles y pequeños, y anuncia caminos nuevos de solidaridad, fraternidad y esperanza.

  Y tú...
¿Cómo y dónde construyes esperanza?
¿Dónde descansa tu esperanza?

martes, 3 de junio de 2014

jueves, 29 de mayo de 2014

cuestión de rarezas

Comentarios haciendo referencia a las rarezas de unos u otros no faltan y teniendo en cuenta lo que nos cuesta avanzar en aceptación de diferencias y respeto a los que son distintos, normal que la lengua se desate, salten chispas, fobias y reparos, aluvión de juicios y críticas. Pero lo que se convierte en habitual o normal en medio de nuestras relaciones ¿es lo mejor? Generalmente, si hacemos sana autocrítica, pocos dispuestos hay a decir: es que yo soy bastante rarita o soy "especial" o hago que nuestras relaciones familiares resulten complicadas o eso que no sé hacer de otra forma enrarece el ambiente con los míos... Algunos son capaces de reconocerlo, verbalizarlo incluso hacerse cargo de su responsabilidad en el asunto, pero no es cosa reconocida en mayorías ni marca tendencia quien se presenta con sus rarezas y mucho menos, las reconoce; eso sí, las de los demás ¡de esas buen catálogo! no se escapa detalle.


Hay rarezas a las que nos referimos de manera simpática y tildamos de aceptables, quizás porque no nos suponen tanto; otras nos resultan exasperantes y totalmente intolerables, según el criterio, las experiencias y el modo de ver la vida cada uno. Hay rarezas que se acentúan con la edad, con el carácter, con los conflictos, con las cadaunadas y si las dejamos aumentar solemos decir no habrá quién aguante. Todos somos especiales, unos más que otros, todos tenemos nuestras cosas, más o menos aceptadas, más o menos asumidas, que se lucen en nuestras circunstancias y contextos. Los mensajes del mundo van por otros derroteros apuntando a esconder lo feo, lo que aleja de la perfección, nos invitan constantemente al éxito y nos dicen cómo ser si queremos tener éxito, caminos hay para llegar a ser lo que quieren otros que seas y a ser posible que no se te noten las canas, la gordura, las arrugas y mucho menos las verrugas!!!


Mientras vivamos alejados de nosotros mismos, sin tomar conciencia de nuestras sensiblerías y debilidades, el problema no tendrá solución, seremos los más ciegos en nuestra propia piel. Sólo con ojos abiertos, desde mi realidad comprendida, asumida y despierta, puedo empezar a acercarme a los mundos del otro, a sus maneras diferentes a las mías, con la clara decisión de llegar a comprender, a dialogar, a acercarme más, a amarle tal y como es. Eso nos humaniza.

Podemos quedarnos en la crítica agresiva que nada tolera ni perdona o irnos al otro extremo de las grandes expectativas que se estrellan a la primera de cambio con las dificultades que la realidad conlleva. Lo cierto es que los extremos no nos valen si queremos construir una realidad de matices que nos humanice. Los extremos están dentro de nosotros pero no somos sólo extremos. El proceso de maduración del ser humano no es fácil ni es corto pero supone escuchar algo más que a nuestros extremos que nos movilizan a posturas radicales. Nuestra serenidad, nuestra escucha más profunda, nuestra felicidad ponen matices diferentes. Cada uno tiene su propia historia, su propio recorrido y podría dar sus respuestas. 

La capacidad de seguir madurando, de vivir con mayor verdad nuestra vida, nuestras relaciones y demás, junto al trabajo que acompaña todo crecimiento, no será tarea vana. Tenemos la capacidad de ir ampliando nuestra visión, enriqueciéndola con otros modos de ver, de hacer, de ser, que hay en el mundo. La armonía la construimos en nuestras decisiones valientes y conscientes día a día. Lo que nos vuelve más competentes en la vida es el amor. Tenemos la creatividad y la capacidad suficientes para ello. En la fragilidad que afronta sus miedos, en la vulnerabilidad hermosa del que se muestra como es, ahí el amor se engrandece y encuentra valentía, ahí la vida se recrea y acontece.

lunes, 26 de mayo de 2014

welcome to reality


No hace mucho alguien me decía que había recibido un mensaje que le había disgustado. Después de andar a vueltas con el mensaje cayó en la cuenta que su disgusto monumental era más por lo que se había imaginado que otra persona le decía que por el mensaje en sí. Su interpretación fue la que le hizo sufrir. Imaginando cosas que no le estaban diciendo en lugar de recibir lo que se le decía. Recordó que no era la primera vez que le sucedía. Descubrió circunstancias parecidas cuando su estado anímico bajo influía o cuando se acentuaba su cansancio físico o emocional. En situaciones así se mostraba menos tolerante, más susceptible, se enganchaba a los malos entendidos y los malos ratos van y vienen. Su poca capacidad de vivir lo que viene como viene le hace pasarlo mal y, a veces, hace interpretaciones o segundas lecturas de la realidad que no tienen que ver con lo que realmente ocurre. Ésto le demostró, una vez más, que tenía que comenzar a vivir de otra manera. Tener la capacidad de darse cuenta de lo que le estaba ocurriendo en lugar de pasar por encima de sus necesidades le dio pistas para reconocer situaciones similares en las que se había sentido o había actuado así. Ser capaz de distinguir cómo pensaba y actuaba en esos momentos, por qué lo hacía y que esta dinámica puede volver a repetirse, le llevó a nombrar sus malestares comunes. Ver las consecuencias de momentos que le producían un lío mental tremendo, un gran desgaste emocional y somatización corporal, le ayudó a buscar alternativas de funcionamiento en la vida cotidiana y a descubrir modos distintos de afrontamiento en situaciones que se le atragantan. Su grado de bienestar y serenidad aumenta en la medida que se hace cargo de su realidad.

Hace poco, otra persona me comentaba que cuando imaginamos las cosas como nos gustaría que fueran y no las queremos como son, nos cuadriculamos y ponemos un filtro a la realidad. Todo lo que no entre ahí o no pase por allí, descartado, fuera, esos "no era lo que yo había pensando y no quiero ésto". El problema de este planteamiento es que nos perdemos la vida tal y como es. Confundimos la realidad con nuestros estado de ánimo o la percepción que tenemos en situaciones-problema. El problema que nos hacemos por ello bien vale que dediquemos un tiempo a reflexionar qué dificultades estamos teniendo para vivir mejor y qué posibilidades tenemos para vivir mejor y si no las tenemos dónde buscar esa ayuda. Podemos echar la culpa a las circunstancias, las situaciones y las personas, enquistarnos en nuestras posturas, desencontrarnos y distanciarnos, peleamos con la realidad y de hecho ¡lo hacemos y lo sufrimos! ¡Tantos conflictos, peleas, rupturas y desencuentros surgen de aquí! Cuando la realidad nos supera, no responde a lo que según nosotros debería ser, no nos gusta, no queremos verla, nos cerramos y nos la perdemos. Otros modos de ser, de ver y de resolver la vida tal y como es nos pueden ayudar si estamos dispuestos a abrir los ojos a la realidad. Mi realidad, tu realidad, la nuestra, es algo que puede aceptarse, afrontarse y quererse, tal y como es, aunque duela y aunque pueda mejorarse. Sólo esa aceptación, ese afrontamiento, ese querernos, nos llevará a transformaciones, a una realidad mayor, más amplia, más verdadera y más nuestra.

Recientemente una madre me contaba lo que ella creía que debería hacer la medicina por su hijo que es pequeño de estatura para su edad y después de una buena conversación le pregunté si a su hijo además de hablarle de revisión médica, patrones de estatura y vitaminas, alguien le estaba enseñando a quererse tal y como es, a aceptarse con su estatura. Y me decía: ufff ¡con lo que cuesta vivir así aceptándose! Seguimos comentando esta idea. Expresó que la primera que tenía que ir empezando a aceptar su realidad era ella misma consigo. 
 
Evidentemente nadie dice que no cueste ni que no suponga trabajo, no se trata de un cambio radical. A veces puede serlo, pero otras veces simplemente serán pequeños cambios los que nos llevarán a ir perfilando y concretando eso que hemos intuido o valorado como verdadero, como camino, como proyecto hasta que tome forma. Tampoco es algo que se decida de una vez para siempre ni suceda mágicamente, no se hace a golpe de impulso aunque pueda existir un momento o varios momentos de lucidez, de descubrimiento. Todo cambio empieza por la escucha. Requiere reflexión, análisis de las diferentes opciones, motivación, paciencia, tiempo y sobre todo, convencimiento y toma de decisiones.
 
Ese dialógo consciente de autoconocimiento, de descubrimiento de los entresijos de la propia persona, ese baile pensar, sentir,  actuar nos da pistas cotidianamente. ¡Cuánto bien nos hace tener oídos para oír estos mensajes! ¡Cuánto mejor nos va cuando ponemos el foco en bien querernos! ¡Cuánto bien nos hace tener el valor de resituarnos, centrarnos o cambiar de perspectiva! Ser capaces de pivotar, de reconocer, de abrirnos, cambiar de dirección si es necesario, buscar alternativas y decidir por dónde voy es clave para vivir despiertos en la vida.
 
En palabras de Virginia Satir, psicoterapeuta norteamericana, cada uno de nosotros custodia esa puerta de cambio que sólo yo puedo abrir desde dentro a través de

Las cinco libertades:
La libertad de ver y oír lo que hay,
en lugar de esperar lo que debería ser, lo que era, o lo que será.
La libertad de decir lo que siento y pienso,
en lugar de decir lo que pienso que debería decir.
La libertad de sentir lo que siento,
en lugar de sentir lo que creo que debería sentir.
La libertad de pedir lo que quiero,
en lugar de esperar a que me des permismo para hacerlo.
La libertad de correr mis propios riesgos
en lugar de conformarme con estar seguro y no perturbar mi tranquilidad.

Nunca se nos dijo que fuera fácil y no podemos negar que seguimos descubriendo cómo vivir mejor. Es cierto que estamos llenos de contradicciones... pero ¿y si vivir en verdad y con mayor autenticidad nos hiciera feliz? ¿Lo elegiríamos?

viernes, 23 de mayo de 2014

a cada paso


Cada vez estoy más convencida: cuando simplificamos todo nos va mucho mejor y cuando en lugar de ayudarnos, gastamos energías en entorpecernos, nos perdemos. Sin embargo, también esos tiempos y espacios, esos errores y luchas, son necesarios, son ocasión de gracia y encuentro, en los que puede que también aprendamos.  

En tiempos de ceños fruncidos y de cabezas agachadas ¡que nuestro rostro exprese la alegría que se nos regala! En el fondo es mucho más sencillo de lo que nosotros lo complicamos y cuando lo complicamos agudizamos la dificultad frente a otras posibilidades de vivir mejor que sólo descubrimos andando y mejor si es con una sonrisa y un saludo al cruzarte con otros.

Tenemos dos vidas. La segunda comienza cuando nos damos cuenta de que solo tenemos una.” Cuando nos vivimos pequeños descubrimos cosas grandes. Cuando nos percibimos atentos, nos dejamos sorprender, se nos abre la vida en cualquier lugar, la verdad se nos revela, algo invisible se intuye, se palpa y es preciso descubrirlo con ojos de fe.

Hay motivos para seguir andando. Hay caminos por andar. En esa misión que te va pidiendo entregarte por entero está el secreto más grande de la vida. Quien se siente peregrino se vive inmerso en ese dinamismo y lo acompaña con lucidez para sonreír cada día y para sembrar esas sonrisas necesarias. En esa perspectiva común de quien no camina a solas y se cuela el humor, las conversaciones gratas, confidencias más de adentro, opiniones plurales, búsquedas, desencuentros, la realidad misma desde diferentes puntos de vista, más allá de nuestros horizontes. Dando oportunidad a la imaginación y a la creatividad vemos otros modos de desenvolvernos en situaciones habituales y cotidianas como en aquellas conflictivas o más problemáticas. Y resulta que eso que uno no pensaba ni buscaba, se lo encuentra y lo necesitaba. Tarde o temprano, sale el sol, la lluvia para; amanece, atardece, oscurece, los colores toman diferente intensidad y podemos verlo y disfrutarlo. Gracias a esa Luz que nos calienta e ilumina, nos va configurando por dentro, acompañándonos en los desafíos de la vida. Luz que empieza en el corazón, que es palabra, que es silencio, que es un susurro, que la trae el viento, está en la naturaleza, en una o muchas personas, en ese escrito o esa música que recuerdo o borroneo, en la humildad y la sencillez de cada paso a medida que caminamos.

miércoles, 14 de mayo de 2014

¡muévete!


Hay en el cielo una luz,
guía de nuestro ser.
La estrella que nos alumbró, 
que nos vio nacer.
Cual faro en la tempestad
siempre nos ha de guiar
y de nuestros sueños 
puede hacer dichosa realidad.
      (Peter Pan)

Quien mueve el cuerpo mueve el corazón; quien mueve el corazón, mueve las emociones; quien es capaz de emocionarse y quien es capaz de emocionar ha encontrado la llave del misterio-milagro de la educación.

El músculo que no se ejercita se atrofia, por eso sabemos de gente que no se acuerda de reír. Y lo mismo pasa con el cerebro: quien no repasa, renueva, despilfarra y juega con sus pensamientos, costumbres y conocimientos, fácilmente pierde la agilidad necesaria para entender un mundo en cambio permanente. 

Además, y esto sí que es una gran pena, pierde el placer de crear, el gozo de vivir y el privilegio de compartirlo. 

Así que, ¡danzad, danzad, benditos!

(Carlos Pons, maestro y actor)

lunes, 12 de mayo de 2014

ojos, olfato, oídos, tacto y boca

Cuando aprendemos a percibir los acontecimientos de nuestra vida como una gran oportunidad para la madurez llega el momento de tomar opciones más lúcidas. Dicen que la manera con que apreciamos la realidad da cuenta del mundo interior que nos habita. Para dejarnos configurar por un amor más grande, por una fe más viva y una esperanza duradera puede que haya que vencer actitudes que ni viven ni dejan vivir, dejar de fabricar impedimentos para que podamos entrar en otra lógica de vida. El que lo prueba y conoce, lo sabe. Es algo dinámico, llegan momentos en que uno se va dando cuenta que es necesario aprender a despojarse de la mirada dramática de la vida y comenzar a vivir la vida nueva, creer que es posible descubrir modos nuevos de contemplar el mundo para crearlos en la medida de lo posible... Empezando por uno mismo. Necesitamos aprender a mirar con otros ojos y necesitamos que nos ayuden los ojos, el olfato, los oídos, el tacto y la boca para no vivir sin sentido y que nos guíen los cinco sentidos.

Decimos que necesitamos pistas, referentes, modelos y los buscamos si los echamos en falta, bien porque quizás no los tengamos o porque esa necesidad al descubierto despierta un anhelo de más que nos encamina. Nos viene bien servirnos de la luz que otros vieron en parecidas circunstancias, conocer lo que hicieron para salir de donde estaban... En parte. Es verdad, necesitamos espejos en los que mirarnos, ventanas a las que asomarnos a por aire fresco, dar curso a lo que nos dicen bueno para nosotros. En nuestro camino existen personas concretas que comparten su luz, aire fresco, horizontes más grandes a los que conocemos, nos sirven de inspiración y transmiten con su vida, que es posible creer y crear en nuestros días lo que también nosotros torpemente buscamos y queremos.

Pero sobre todo necesitamos valentía para renunciar a engañarnos y escuchar esas resonancias que vienen de dentro. Hacer silencio para escuchar, serenidad para distinguir ruidos y voces. Valentía para ahondar en nuestro propio corazón para conocer lo que hay en él, aprender a relacionarnos sanamente con nosotros mismos, con todo lo demás y con los demás. Hay quienes abren los ojos y lo reconocen. Hay quienes buscan y encuentran, quienes lo descubren y no dejan que el miedo les impida ser quienes son. Lo fundamental, lo que nos hace hombre y mujeres de verdad debemos descubrirlo dentro de nosotros.  

Pedro Arrupe decía que "No es un adentrarnos como evasión de la realidad y de la dureza de la vida diaria, por domesticarla. Es un entrar en lo más profundo de la realidad misma. Es un viaje al interior de las cosas, de las personas, de la vida". Ignacio Larrañaga insiste que "Nadie se sacia con la consabida fórmula del agua: H2O. Hay que beberla". Por tanto, es decisión nuestra: abrir la puerta del propio corazón, adentrarnos en la propia vida y recovecos pidiendo que nos ayuden los ojos, el olfato, los oídos, el tacto y la boca para vivir con más sabor y sentido, para que nuestro pesares o sentires, pasado o presente, no sean nuestra única realidad, el único horizonte de vida que miramos. Abrir la puerta y entrar a descubrir que incluso en medio de los problemas que se nos presentan hoy, en medio de la realidad, podemos ser dichosos, podemos encontrar la luz que nos ilumina y ayuda a caminar. 

Es cosa de vida, de encuentro, lo mismo que no se conoce a una persona reduciéndola a un conjunto de ideas sino tratándola. Quien lo probó, lo conoce, quien lo conoce, lo sabe.

Ahí se tejen las respuestas, ahí encontramos los caminos, ahí resuena quiénes somos cada uno.


martes, 6 de mayo de 2014

5 años ¡¡¡¡y muchos más!!!!


¡¡¡Feliz cumple Juanita!!!
Con todo el amor
de tu madrina

¡¡Felicidades corazona!!!
desde mi lugar en el mundo

martes, 29 de abril de 2014

... y hoy? ¿Qué quieres?

Estaba a la vista en la sala del telecentro donde dí clases de informática hace ya algunos años. Yo hacía de acompañante más que de profesora y mi papel lo reflejaba ese cartel: animando, facilitando, que cada uno se haga cargo involucrándose en su propio aprendizaje.

Cuéntame y lo olvidaré, 
muéstrame cómo hacerlo y podré recordarlo, 
déjame hacerlo y aprenderé.

Palabras que tenían mucho sentido allí donde las personas que acudían estaban capacitándose para una búsqueda activa de empleo haciéndose cargo de sí mismas partiendo de su realidad. Palabras sugerentes y motivadoras que viene bien tenerlas a la vista. Estas palabras, en el fondo, tienen mucho sentido en cualquier aprendizaje vital. Tenemos experiencia de ello: lo que realmente vale la pena lo aprendemos haciendo, viviéndolo, dejándonos acompañar por quien sabe cómo o puede darnos pistas o mostrarnos el camino para aprenderlo por nosotros mismos. Nunca nadie que nos haya sustituido nos ha hecho un favor, más bien lo contrario, nos ha quitado responsabilidad, la posibilidad de experimentar, de probar, de equivocarnos, de descubrir con nuestros propios ojos y maneras cómo es eso que queremos aprender y que nadie puede hacer en nuestro lugar.

Los educadores lo sabemos, los padres y las madres, los que quieren aprender cualquier cosa en la vida, también, la metodología del aprender haciendo funciona, es eficaz, genera auto-confianza, empodera a la persona, es como uno descubre por sí mismo lo que es capaz cuando se implica. Si hoy en día en muchos colegios y aulas experimentales los niños desde edades tempranas aprenden a cocinar, a hablar otros idiomas y lenguas, a cultivar una huerta, cuidar un jardín, a manejar máquinas, a producir una película y realizar una obra de teatro con todos sus elementos, ¿será que si lo hacemos podemos? ¿tendrá que ver con desenvolver capacidades y disfrutar haciendo? ¿Será que tiene bastante que ver con la vida? Y si los que se estrenan en ella pueden y lo consiguen ¿qué no podremos hacer los adultos que llevamos más recorrido y más experiencias en nuestras mochilas? Vamos cumpliendo años, siendo más o menos conscientes y realistas, a veces pesimistas, perdemos ganas, ilusión, fuerza, o lo contrario, soltamos lo que nos dificulta y nos quita energías, ponemos el foco en lo que importa, ganamos entusiasmo y favorecemos lo que descubrimos valioso y bueno. Hemos tenido que reciclarnos en muchas cosas que no enseñaban en el cole, en la facultad, en el trabajo, que no aprendimos para ser amigos, pareja o padres, para cuidar a nuestros padres o vivir como adultos o hacernos cargo de nuestras emociones. La pertenencia o la edad o la salud no nos da tantas cosas y sin embargo se aprende a vivir viviendo, allí donde estamos, a cada edad, con salud o enfermedad, con o sin trabajo, con más o menos formación, ante los retos que se nos presentan día a día, en todas las necesidades que nos encontramos, en los problemas y las carencias que cargamos, en la realidad que tenemos, en los espacios, los lugares y las personas con las que nos relacionamos.

¿No se tratará de seguir despertando capacidades, descubriendo cómo vivir? Tenemos temporadas o épocas que todo nos cuesta o se hace cuesta arriba andamos perdidos o nos falta lo más básico para afrontar día a día. Pero mucha gente echa el ancla y permanece ahí, refugiado en la queja, poniéndose una venda en los ojos, defendiéndose, excusándose: yo no sé, no me enseñaron, no supe, no me sale, no ésto y no aquello... Y se agotan ahí. Y se les puede preguntar a unos y a otros como nosotros podemos seguir preguntándonos: ¿Y hoy? ¿Qué quieres? ¿Estás dispuesto a seguir aprendiendo? ¿Quieres crecer?

lunes, 28 de abril de 2014

creer y crear

Hay gente que tiene la capacidad, las habilidades y las destrezas bien desarrolladas para amargarse la vida. Ya lo decía bien clarito éste señor Paul de apellido difícilmente pronunciable y que desarrolló hace ya 31 años todo un tratado de psiquiatría y es un referente a estudiar cuando uno se mete en estos ajos de cómo vivir mejor la vida. Watzlawick es un experto en mostrarnos cómo infligir malestar en nuestra vida cotidiana pasando por las situaciones más diversas como usar el pasado como una fuente de infelicidad cualquier tiempo pasado fue mejor, soñar con imposibles o evitar hacer frente a la realidad tal y como se presenta. Su libro ofrece de manera inteligente, distintos lenguajes y con humor una panorámica de las fragilidades humanas, eso tan nuestro y que nos cuesta vivir. 

Con humor es como el amor mejor se lleva, contemplando podemos mirar la realidad, con una mirada lúcida y amorosa podemos ver mejor, con creatividad, esa capacidad que seguir despertando, con ingenio es como creamos respuestas diferentes... ¿Empezaremos a creer de verdad que tenemos la capacidad de crear la vida? ¿Encaminaremos nuestras decisiones y pasos a lo que nos da vida? ¿Podemos compartir lo que descubrimos?

Rubén Turienzo escribe sobre el arte de la actitud positiva. Es un manual que invita a sonreír mientras uno se trabaja o lee sin más pretensión que abrirse a otras actitudes. Por si te interesa, lo recomiendo en la lista de libros que verás en la columna derecha del blog.

Cada día tiene mil cuatrocientos cuarenta minutos ¿cómo los están empleando? Malgastarlos, amargarte, aprovechar, disfrutar, compartirlos... Quien quiere vivir haciéndose cargo de su felicidad construye su realidad hasta en instantes del día a día que parecen más insignificantes. 

¿Empeñarse en ver el vaso medio vacío pudiendo verlo medio lleno? Cuando uno se da cuenta de todo lo que puede llegar a complicar, de las energías que se gastan y se pierden al ver de manera negativa perjudicando el ánimo y la propia salud, tolerando lo que no hay que tolerar, sin marcar límites, en conformarse y no salir de ahí... Uno se da cuenta que también es posible lo contrario: usar la cabeza, reírse de uno mismo, empeñarse en elegir mejor,  discernir, simplificar, relativizar, modificar, mirar en positivo e ilusionarse de nuevo para seguir creciendo... 

Sencillez, humildad, confianza, persistencia, coraje, valor, ánimo, humor y despliegue de cuidados son necesarios a cualquier edad para contrarrestar la fuerza de esas creencias que nos dominan y tienen la lengua muy suelta diciéndonos: no puedes, no sabes, no vales, lo haces mal, la cagaste otra vez... La autoestima sigue siendo tarea de por vida para las personas que no nos sentimos hechas de una vez para siempre. Para hacernos cargo de nuestras carencias y para seguir descubriendo cómo vivir mejor toda nuestra vida, para afrontar nuestras dificultades y aprovechar las oportunidades que tenemos. No me canso de repetirlo: es cosa de cada uno. Nadie puede hacerlo por uno. Si uno decide tirar la toalla y dar más valor a lo que aún no está terminado y lo tilda de mal hecho en detrimento de todo el trabajo construido que va mostrando otros resultados, no verá lo que hay, sólo se quedará con una parte de la realidad. Y ya puede alguien tener toda la ayuda del mundo que si no ve más allá no verá.

Lo que crees y creas marca la diferencia, lo que mires y veas también. Quien mira y ve toda la realidad crea la diferencia. Quien cree y se ve en construcción se da ocasiones de crecimiento, visualiza caminos, descubre compañeros de camino, centra y orienta sus energías para seguir creyendo en lo que aún no ve pero se puede crear.


A los arquitectos de su felicidad
A quienes se sienten en construcción
A quienes están en ese quererse y cuidarse mejor
A los que abren los ojos y ven
A los que quieren creer y crear

viernes, 25 de abril de 2014

¡gracias!


Gracias a quienes son y están.
A quienes me ayudan a crecer.
A ir más allá, a mirar un poco más lejos, 
a no temer mi fragilidad 
y a hacerme amiga de mí misma.
A las invitaciones que me dan oportunidades ni soñadas ni imaginadas.
A todo lo que me hace no tener miedo a los adentros.
Gracias a quienes me quieren y me cuidan, 
a quienes me despiertan, me hacen reír, me acompañan y me sostienen.
Gracias a lo que me pone a tiro de la vida nueva.

lunes, 14 de abril de 2014

vivir en modo humano

Es fácil hablar mucho y no decir nada. Es fácil quedarse en palabras que no alcanzan la realidad. Es fácil esperar y desesperar. Es difícil descubrirnos frágiles y necesitados sin necesidad de huir, sin embargo, es humanizante descubrirnos  sencillos, desde la fragilidad que vincula, que salva y nos sana de vivir escondidos, equivocados y en mundo ideales. Para bien y para mal, lo pasamos mal, sufrimos, nos hacemos daño, cometemos errores, fallamos y así también crecemos desde ese dolor concreto, nombrado, desde esas luchas, desde esos diálogos con partes no reconciliadas, no bien vividas, no resueltas. 

Es difícil sí pero es fascinante lo que sucede en cada experiencia, en cada encuentro y en cada desencuentro, en cada corazón. Descubrimos a otros y nos descubrimos a nosotros, en lo que viene como reto o propuesta, en lo que nos dejamos encontrar y atrevemos a vivir, en lo que nos sorprende y se nos regala gratuitamente. En los miedos que son el reverso del amor, desde la humildad que se aproxima, que permite ser querida y cuidada, parte de una misma realidad, ocasión de vida.

Estos días, a través de experiencias concretas mías y de otras personas, veo la dificultad que tenemos de vivir y resolver en ciertas situaciones esta tensión entre la necesidad que tenemos de auto afirmarnos e integrar el cuidado responsable de unos con otros sin controlar, en libertad. Un equilibrio difícil y siempre dinámico. Entre lo que nos lleva a protegernos, a reaccionar y movernos desde miedos y lo que por el contrario, nos abre, nos permite atravesarlos, vivirlos, sentirlos y descubrir en esas situaciones más cosas que las que sabíamos y creíamos. ¡Qué bien experimentarlo! No somos sólo miedos, ni sólo dolor, ni sólo nuestro pasado. Somos hoy, somos más, hay más. Nos cambia la vida cuando vemos ese más iluminado, esa otra parte que habíamos negado, no habíamos visto o que la tapaban otras cosas y creíamos estar a oscuras. ¡Qué bien experimentarlo! No estamos solos, alguien o algo nos abre a más, nos llama a ir más allá de lo que creíamos conocer y ver, de lo que nos queda en abierto por andar. El que amó hasta el extremo y sigue amando hoy lo sabe, lo vive, lo encarna en lo posible y tangible, viene con nosotros para que podamos descubrirlo y para mostrarnos cómo vivir en modo humano.

domingo, 6 de abril de 2014

¡ánimo!


No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros,
y destapar el cielo.

No te rindas, por favor, no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma
aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya
y tuyo también el deseo.
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos
desplegar las alas
e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor, no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños.

Porque cada día es un comienzo nuevo.
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

(Mario Benedetti)

¡No tengas miedo!