lunes, 14 de abril de 2014

vivir en modo humano

Es fácil hablar mucho y no decir nada. Es fácil quedarse en palabras que no alcanzan la realidad. Es fácil esperar y desesperar. Es difícil descubrirnos frágiles y necesitados sin necesidad de huir, sin embargo, es humanizante descubrirnos  sencillos, desde la fragilidad que vincula, que salva y nos sana de vivir escondidos, equivocados y en mundo ideales. Para bien y para mal, lo pasamos mal, sufrimos, nos hacemos daño, cometemos errores, fallamos y así también crecemos desde ese dolor concreto, nombrado, desde esas luchas, desde esos diálogos con partes no reconciliadas, no bien vividas, no resueltas. 

Es difícil sí pero es fascinante lo que sucede en cada experiencia, en cada encuentro y en cada desencuentro, en cada corazón. Descubrimos a otros y nos descubrimos a nosotros, en lo que viene como reto o propuesta, en lo que nos dejamos encontrar y atrevemos a vivir, en lo que nos sorprende y se nos regala gratuitamente. En los miedos que son el reverso del amor, desde la humildad que se aproxima, que permite ser querida y cuidada, parte de una misma realidad, ocasión de vida.

Estos días, a través de experiencias concretas mías y de otras personas, veo la dificultad que tenemos de vivir y resolver en ciertas situaciones esta tensión entre la necesidad que tenemos de auto afirmarnos e integrar el cuidado responsable de unos con otros sin controlar, en libertad. Un equilibrio difícil y siempre dinámico. Entre lo que nos lleva a protegernos, a reaccionar y movernos desde miedos y lo que por el contrario, nos abre, nos permite atravesarlos, vivirlos, sentirlos y descubrir en esas situaciones más cosas que las que sabíamos y creíamos. ¡Qué bien experimentarlo! No somos sólo miedos, ni sólo dolor, ni sólo nuestro pasado. Somos hoy, somos más, hay más. Nos cambia la vida cuando vemos ese más iluminado, esa otra parte que habíamos negado, no habíamos visto o que la tapaban otras cosas y creíamos estar a oscuras. ¡Qué bien experimentarlo! No estamos solos, alguien o algo nos abre a más, nos llama a ir más allá de lo que creíamos conocer y ver, de lo que nos queda en abierto por andar. El que amó hasta el extremo y sigue amando hoy lo sabe, lo vive, lo encarna en lo posible y tangible, viene con nosotros para que podamos descubrirlo y para mostrarnos cómo vivir en modo humano.