domingo, 28 de diciembre de 2014

todo pudiera ser que empieza


En eso manda el corazón. Todavía recuerdo esa sensación de vértigo que se me quedó cuando Emma, respondiendo a mi pregunta aquella mañana, me dijo que lo que yo le preguntaba se podía hacer cambiando de paradigma. ¡Casi nada! -pensé- y sin entender muy bien qué era, cómo se hacía, lo cierto es que mi corazón se quedó con la copla porque ya estaba inquieto y en búsqueda. Y aquella mañana me encontré casi sin saber y muy a tientas, más cerca, en nueva dirección.  
 
Es la fe del comienzo la que me hizo arrancar y la confianza sostenida que desarrolló más capacidades, junto a quienes me impulsan y apoyan para que pueda hoy contemplar otro paisaje desde una mirada distinta desde la que me reconozco y comprendo mejor, desde donde es posible valorar recorrido que me trajo hasta aquí y compartirlo en los espacios donde es posible.

No te calles, no te quedes sin decir...

Allí, en medio de la vida, caminando con pausas y sin prisas, encrucijadas, laberintos, encuentros, muchos matices y movimientos hasta en las elecciones más sencillas, cuya comprensión sigo aprendiendo y descubriendo por dentro, y no de una vez para siempre. El valor de escuchar nuestro corazón y responder desde lo que escuchamos, darle la oportunidad de crecer a lo que se te muestra como verdad de semilla.

Arriesgarnos sin agazaparnos en la desconfianza, permaneciendo en lo que descubres te va liberando y haciendo más libre que cuando estabas envuelta en otros ropajes y miedos. No lo dudo, para ser fieles a la vida es necesario saber cambiar, soltar y abrirnos a lo nuevo que acontece.  
Hay ventanas en la mitad de mi ciudad
hay palabras en el aire que nos hacen confiar 

Todos los lugares donde aprendemos son a la intemperie. Todos esos lugares dan comienzo a nuevas historias. El vértigo no perdona. La invitación para continuar está. La alegría y la esperanza de una vida más plena se sienten. Y ahí estoy, dispuesta a que la vida una vez más me sorprenda desde nuevos paradigmas por los que voy subiendo peldaños.


Todo pudiera ser que empieza.
  
Gracias a Luis Guitarra por un trabajo musical como A la intemperie, que une 
tantas búsquedas y caminos que valen la pena ser cantados.