presencia

Hay gentes que habitan mi existencia
y ponen en mis días esperanza,
encuentro o fiesta.
 
Hay rostros que hablan de ti,
del reino, de lazos que nos unen
y soledades que se disipan.
 
Hay instantes de risa,
y momentos de quietud y de calma.
Hay ocasiones para aprender,
incluso con lágrimas,
a crecer, a entregarse;
a vivir, en una palabra.
 
Hay heridas que me recuerdan
todo lo que está por hacer
y voces que me llaman con tu grito
o tu susurro.
 
Hay silencios que tú pueblas;
Presencia discreta,
Palabra profunda,
Propuesta infinita,
Vida verdadera.
Dios de mi historia pequeña... Gracias.

José María Rodríguez Olaizola, sj